Estrategia de Gestión del Conocimiento del INTA

La estrategia de Gestión del Conocimiento del Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA) se concibe como un eje transversal que articula investigación, extensión y productores, con el propósito de transformar la información técnica en conocimiento práctico que fortalezca la productividad, la sostenibilidad y el desarrollo territorial del sector agropecuario. Desde esta perspectiva, la gestión del conocimiento no se limita a la acumulación de datos, sino que implica organizar, sistematizar, compartir y aplicar saberes relevantes, integrando tanto el conocimiento científico como el conocimiento local generado en las comunidades rurales.

El enfoque metodológico de la estrategia se fundamenta en procesos horizontales, participativos y constructivistas, bajo el principio de “aprender haciendo”. La articulación con los servicios de extensión pública y privada, el uso de fincas demostrativas y estaciones experimentales como “vitrinas tecnológicas”, así como la incorporación de las tecnologías de información y comunicación incluyendo plataformas digitales y modalidades de e-learning, permiten ampliar el alcance y la efectividad de la transferencia de tecnología. Un elemento central es el rescate, la valorización y la sistematización del conocimiento local, promoviendo el intercambio de saberes y la elaboración de materiales didácticos adaptados a las características y necesidades de los distintos usuarios.

La ruta estratégica de la gestión del conocimiento en el trabajo con productores agropecuarios incluye la identificación y captura del conocimiento local, la creación de comunidades de práctica, la capacitación continua, el uso estratégico de tecnologías, el fortalecimiento de redes de colaboración y la documentación de buenas prácticas. Estos procesos se complementan con la creación de bancos de datos de conocimiento, mecanismos de evaluación y retroalimentación, la promoción de una cultura organizacional orientada al aprendizaje y el monitoreo sistemático de resultados, con el fin de asegurar mejoras continuas e innovación.

De manera complementaria, la estrategia reconoce el papel clave de las estrategias comunicativas como un componente esencial para generar visibilidad, confianza, posicionamiento y expansión institucional. La presencia activa en redes sociales y medios de comunicación, la divulgación de reseñas técnicas, testimonios de productores, la participación en eventos y redes de conocimiento, así como la

generación y publicación de recursos técnicos y científicos, fortalecen la rendición de cuentas y el vínculo entre el INTA, los productores y otros actores del sistema de innovación agropecuaria.

Un pilar fundamental de esta estrategia es el fortalecimiento de las competencias blandas de las personas extensionistas, entendidas como capacidades esenciales para establecer relaciones efectivas con productores y comunidades rurales. El liderazgo particularmente el liderazgo transformacional, la comunicación participativa, la facilitación de procesos colectivos y la capacidad de construir alianzas y compromisos dentro de los sistemas de innovación son elementos clave. Estas competencias permiten a las personas extensionistas actuar como gestoras del conocimiento, facilitando el aprendizaje colectivo, promoviendo el diálogo horizontal, motivando a los actores y acompañando la construcción de soluciones consensuadas.

En conjunto, la estrategia de Gestión del Conocimiento del INTA integra conocimiento, habilidades y actitudes, combinando el saber, el saber hacer y el saber ser. De esta forma, contribuye a fortalecer los procesos de extensión agropecuaria, impulsa la innovación participativa y promueve un desarrollo agrícola más sostenible, inclusivo y basado en el aprendizaje continuo, tanto a nivel institucional como territorial